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¿Lo pintó Leonardo da Vinci o un ayudante? ‘Salvator Mundi’ pone en jaque el rigor del Louvre

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La historia del arte avanza a golpe de intuiciones y retrocede a base de arbitrariedades. En un nuevo capítulo de una ciencia que trabaja con más hipótesis que pruebas, el Museo del Louvre de París se enfrenta a la incorporación de Salvator Mundi en la nueva exposición que la institución francesa prepara sobre Leonardo da Vinci para el próximo otoño: será un homenaje al quinto centenario de la muerte del pintor en el castillo del rey Francisco I, en Amboise, en el Loira. “Es una oportunidad única para que el Louvre reúna la mayor cantidad posible de las 17 pinturas ahora atribuidas a Leonardo», según especialistas, para unirse a las cinco grandes obras del museo de París”, anuncian desde la institución. Lo que figure en la cartela de Salvator Mundi –incluido en la muestra– será decisivo para el futuro del cuadro más caro de la historia del mercado del arte (450 millones de dólares) y del centro con más prestigio en la investigación del maestro renacentista.

Si dan por buena la atribución que reventó los precios en noviembre de 2017, las finanzas del príncipe saudí Badr ben Abdallah –que lo adquirió para que fuera el icono estrella de la sede del Louvre en Abu Dabi– no se verán resentidas. Si confirman que es obra de taller, la comunidad científica dormirá tranquila. En 2011 la National Gallery atribuyó a Leonardo el cuadro cuando lo incorporó a una exposición temporal sobre el pintor.  El interés del Louvre en Abu Dabi pone en jaque el rigor científico del museo francés, porque los expertos no han facilitado todavía la atribución con la que tratarán la polémica obra y anuncian que hasta octubre no darán a conocer su decisión. De hecho, el propio Louvre de Abu Dhabi canceló la presentación del cuadro el pasado septiembre y todavía no lo han colgado de sus paredes.

Desde que se vendiera en noviembre de 2017, en Christie’s Nueva York, esta pintura sin historia ha pasado a convertirse en una pintura sin partidarios. La última voz crítica en sumarse contra la autoría que disparó la venta es la de Jacques Frank, asesor del Louvre en proyectos de restauración de la obra de Leonardo, que aseguró al diario The Telegraph que en el Louvre “saben que la obra no es un Leonardo”. El experto declara haber escrito a Emmanuel Macron, el presidente francés, para advertirle de que no inaugure la muestra con el Salvator Mundi señalado como obra de Leonardo. “Sería un escándalo”, dice Franck, que explica al diario que Francia no puede permitirse la “humillación” del Louvre al exhibir una obra pintada por uno de sus ayudantes en el taller.

Obra cara sin pedigrí

Entre los negacionistas de Salvator Mundi se encuentra el historiador Frank Zöllner, el perito con la llave del catálogo de Leonardo, que estima en su última revisión un total de 31 pinturas, con obras del taller incluidas, como la Mona Lisadel Museo del Prado. Para Zöllner el cuadro más caro de la historia es “un producto de alta calidad del taller de Leonardo” o incluso de un seguidor posterior. Matthew Landrus, historiador de la universidad de Oxford y experto en el genio renacentista, sostiene que la pintura es obra de Bernardino Luini, asistente de Leonardo en su taller. El investigador italiano Alessandro Vezzosi (director del Museo Ideale da Vinci) publicará en breve un estudio sobre todas las obras al detalle y en el que asegura que Salvator Mundi está demasiado restaurada como para atribuirlo por completo al maestro: “Tiene la cara plana, de aspecto borroso y una mirada inexpresiva”.

Desde que se vendiera en noviembre de 2017, en Christie’s Nueva York, esta pintura sin historia ha pasado a convertirse en una pintura sin partidarios

El taller de Leonardo es en todas sus dimensiones un misterio. Sobre todo en sus últimos 20 años de producción. La primera generación de ayudantes tenía una personalidad muy fuerte y la siguiente camada tuvo vínculos estéticos más fuertes con el maestro, como es el caso de Sarai y Melzi. Es muy difícil distinguir la personalidad plástica de cada uno y se ignora por completo su producción. Esto complica aún más las atribuciones de ayudantes y maestro.

Todas las críticas apuntan a que estemos ante una pintura sin pedigrí, pero muy cara. No ha sido hasta que ha salido a la luz cuando se ha investigado a fondo. Antes se pensaba que había sido realizada para el rey Luis XII de Francia y su consorte, quien se la encargó (en 1500) poco después de la conquista francesa de Milán. Posteriormente, el cuadro aparece en Inglaterra, en el siglo XVII, en manos de Carlos I y de su esposa Henrietta María, quien se lo llevó consigo hasta la ejecución del rey, en 1649. Sin embargo, una investigación reciente de Jeremy Wood indica que la pintura de Leonardo estuvo en la residencia del primer duque de Hamilton, en Chelsea, entre 1638 y 1641, tal y como indica su inventario. Lo que es imposible determinar es si el Salvator Mundi de Hamilton —identificado como “obra de Leonardo”— es el de Abu Dabi… porque al menos hay 20 copias del Salvator circulando por el mundo. De hecho, algunos expertos indican que la pintura que está ahora atribuida a Giampietrino en el Museo Pushkin de Moscúpodría ser la que figura en el inventario de Carlos I y Hamilton, no la de Abu Dabi.

Mágico Leonardo

Leonardo es uno de los personajes de la historia del arte con menos pruebas que limiten su pasado y, por tanto, uno de los que mayores posibilidades ofrecen para la hipótesis. Estos días se ha celebrado un intenso debate en el seno de la Biblioteca Nacional sobre las elucubraciones que han convertido a Leonardo en la mayor reconstrucción literaria e histórica del último siglo y medio. Los historiadores del arte no suelen contar con muchas pruebas, pero a su favor tienen sobresalientes habilidades literarias para hacer creíble su certidumbre a la hora de atribuir, montar y desmontar los acontecimientos sobre un cuadro.

Un asesor del Louvre declara que «sería un escándalo” y una «humillación» para el Louvre incluir la pintura como obra de Leonardo

El propio Vincent Delieuvin, conservador jefe de la pintura del siglo XVI del Louvre, declaraba a este periodista hace años que la diferencia entre La Gioconda del Louvre y la Mona Lisa del Prado era “el pincel mágico de Leonardo”. Y aclaraba que para distinguir entre el autor de la tabla del museo madrileño —sea de quien sea— y de la tabla del museo francés hay que acudir a la lírica: “Los dos usan los mismos materiales, pero la obra de Leonardo es poesía”. El conservador francés comprobó que en todas las copias coetáneas que se hicieron de las obras de Leonardo, “los rostros son muy pesados, mientras que los suyos son verdaderamente divinos”.

Queen tocará en la ceremonia de los premios Oscar 2019

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Menos de una semana antes de los Premios Oscar, la Academia aún está reforzando su lista de artistas intérpretes o ejecutantes, y su última incorporación, esperan, te hará temblar de la emoción.

La Academia dijo el lunes que Queen, la banda en el medio de la nominación a mejor película, con Bohemian Rhapsody, se presentará en la transmisión, que este año no tendrá anfitrión.

Adam Lambert, quien comenzó su carrera en “American Idol” y actualmente está en los zapatos de Freddie Mercury en la banda, tuiteó “Vamos a tocar los Oscar”.

Bohemian Rhapsody tiene cinco nominaciones en los Oscar el domingo.

La Academia no dio detalles sobre cómo planeaba presentar el espectáculo de Queen, pero a principios de este mes hubo rumores de que se había intentado que el grupo abriera el espectáculo.

También subirán al escenario los artistas representando a los nominados a la mejor canción original.

Jennifer Hudson cantará “I’ll Fight”, de RBG; Gillian Welch y David Rawlings interpretarán “When a Cowboy Trades His Spurs for Wings”, de The Ballad of Buster Scruggs, y Bradley Cooper y Lady Gaga cantarán “Shallow”, de A Star Is Born.

La Academia había anunciado previamente una actuación de “un invitado especial sorpresa” para “The Places I’ll Go”, de Mary Poppins Returns. Más tarde se reveló que era Bette Midler.

No se ha hecho ningún anuncio oficial sobre si Kendrick Lamar y SZA estarán presentando el éxito nominado al Oscar “All the Stars”, de Black Panther.

Variety informó el mes pasado que los planes originales de la Academia consistían en tener solo dos canciones nominadas durante la transmisión, pero de acuerdo con su historial de este año, desistió de esa decisión luego de reacciones en contra.

Paraguay busca reforma para apoyar avance regional

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Paraguay modificará su sistema tributario y actualizará las leyes corporativas para impulsar el crecimiento económico y seguir siendo la economía de mayor crecimiento en Sudamérica.

El gobierno del presidente Mario Abdo Benítez presentará el próximo mes proyectos de ley que podrían aumentar la recaudación de impuestos hasta en 2 puntos porcentuales del producto interno bruto, señaló el ministro de Hacienda, Benigno López. Las medidas incluyen una ofensiva contra el lavado de dinero y otorgar al ministerio la facultad de realizar operaciones de manejo de pasivos, detalló.

“Tenemos margen para mejorar la recaudación sin tocar las tasas”, declaró López, quien es medio hermano del presidente, en una entrevista telefónica. “Lo que necesitamos es un marco legal más eficiente y ágil”.

Esta iniciativa, sumada a proyectos de infraestructura y una reforma al sistema educativo, pueden permitir que Paraguay crezca por sobre su potencial actual de entre 3,5 por ciento y 4,5 por ciento, afirmó. El gobierno sigue proyectando un incremento económico de un 4 por ciento para este año pese a las advertencias de que una pobre cosecha de soja y un crecimiento débil en Brasil y Argentina, dos de sus principales socios comerciales, dificultarán la expansión.

Tras vender US$500 millones a través de un bono a 31 años la semana pasada, el gobierno prácticamente ha cerrado sus planes de financiamiento para 2019, explicó.

  • El ministerio planea vender 400.000 millones de guaraníes (US$66 millones) en bonos en marzo y abril, luego de vender 200.000 millones de guaraníes la semana pasada.
  • El gobierno podría vender más deuda a nivel local si los fondos de pensiones se convirtieran en inversionistas institucionales más fuertes. El Congreso tendría que aprobar una nueva versión de un proyecto de ley sobre el regulador de pensiones rechazado el año pasado.

Guaidó vs Maduro: qué papel juega Leopoldo López en la crisis política de Venezuela a 5 años de su arresto

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Sobre el tejado de un edificio alto y visible desde la principal autopista de Caracas, la enorme valla luce descolorida por el tiempo.

«Leopoldo #LibertadYa», se lee junto a la imagen de Leopoldo López, posiblemente el político preso más famoso de América Latina.

Este lunes, se cumplen cinco años desde que se entregara el político venezolano, cuya figura reaparece ahora en la crisis política de su país a la sombra del joven Juan Guaidó, el «presidente encargado» que reta a Nicolás Maduro.

Poco antes de que Guaidó, compañero de partido de López, hablara este sábado en Caracas ante cientos de personas, cámaras y fotógrafos, Leopoldo, como se lo conoce popularmente en Venezuela, posaba para una imagen bien diferente.

Lleva lentes, camiseta blanca sin mangas, un pequeño crucifijo sobre el pecho erguido, shorts y zapatos deportivos negros.

En su mano izquierda, la edición del diario «Últimas Noticias», afín al gobierno.

En la derecha, una taza blanca de café con el escudo de Venezuela que oculta detrás del periódico: un pequeño acto de rebelión ante los dos hombres que están a su costado. Visten chaqueta negra con una inscripción «Sebin». Son las siglas del Servicio Bolivariano de Inteligencia.

Desde julio de 2017, agentes del Sebin custodian la casa de López, que antes pasó tres años y cinco meses en la cárcel militar de Ramo Verde, y le toman fotografías todos los días como prueba de vida, según la familia del preso.

López, que se entregó a la policía hace cinco años en un mediático momento tras la emisión de una orden de captura, está condenado a casi 14 años de prisión por instigar a la violencia en las protestas de 2014 contra el gobierno de Maduro que dejaron 43 muertos.

Él defiende su inocencia y el fiscal que lo acusó, Franklin Nieves, denunció años después injerencia política en el proceso.

Amnistía Internacional, entre otros organismos, lo considera un «preso político».

Vestigios de 2014

Pasado el tiempo, y en un momento de confrontación de la oposición que lidera Guaidó contra Maduro, López siente validada la estrategia radical que intentó en 2014 y que ahora comanda su partido, Voluntad Popular (VP).

«¿Qué hizo Leopoldo? Le quitó la máscara a Maduro en el año 2014. Hoy, después de 5 años, la gente dice que Venezuela es una dictadura, una cosa que denunció Leopoldo en el año 2014, algo que entonces muchos dudaban», le dice a BBC Mundo su esposa, Lilian Tintori, convencida de que el martirio ha valido la pena.

«Es duro, difícil y cruel lo que hemos vivido, pero es por el país«, afirma Tintori, quien ante la incomunicación de López, de 47 años, recorre el mundo para defender la causa de su esposo.

La foto de ella hace justo dos años junto al senador Marco Rubio, el vicepresidente Mike Pence y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue un gran paso en el apoyo irrestricto que ofrece ahora Washington a Guaidó en la pugna con Maduro.

En la capital de Estados Unidos opera también desde hace años en favor de la oposición Carlos Vecchio, el mejor amigo de López dentro de su partido.

Y Guaidó, aunque mucho más moderado que López, es discípulo del hombre que sigue siendo un líder entre los miembros de un partido radical que ahora comanda el todo o nada contra Maduro.

Guaidó, elegido a comienzos de año presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento), se juramentó el 23 de enero como «presidente encargado» del país porque considera a Maduro un «usurpador». Recibió el respaldo de casi 50 países, incluido Estados Unidos.

«Con Voluntad Popular (presidiendo el Parlamento) iba a ser distinto: más frontal e irreverente, menos pasivo», le dice a BBC Mundo Freddy Superlano, diputado y miembro del partido.

Luis Florido, parlamentario que recientemente dejó VP por diferencias con López, asegura que, a diferencia de la estrategia de «La Salida» que abanderó López en las calles en 2014, el actual plan de Guaidó contra Maduro combina «el músculo con la inteligencia».

Estrategia

Aunque Tintori asegura que López sabía que el proceso de encierro sería largo y que ha tenido el efecto buscado, Superlano admite que López quizás erró en su cálculo.

«Nadie pensó que duraría tanto», asegura.

«Se vio solo, abandonado y decepcionado», dice Superlano, que revela que López buscaba con su entrega un levantamiento popular que exigiera su liberación y la consecuente caída del gobierno.

No sucedió. Cinco años después, Maduro sigue en el palacio de Miraflores.

«En 2014 no cristalizó su idea, pero hoy con Juan Guaidó vemos más cerca esa posibilidad», dice Superlano.

Guaidó no tiene la oratoria ni el carisma de López, pero muchos vieron un reflejo del líder preso el día de su autoproclamación como «presidente encargado».

La noche de antes, no todos los partidos estaban de acuerdo en que fuera el momento de esa juramentación. Guaidó, sin embargo, sorprendió a muchos con ese movimiento al final de una multitudinaria marcha de protesta.

«El diseño de la estrategia tiene mucho que ver con Leopoldo«, le dice a BBC Mundo el analista Luis Vicente León.

«Las grandes decisiones del partido pasan por él. O al menos son discutidas con él. Es un jugador clave en todo esto», agrega.

López «tuvo algo de influencia» en la juramentación en plena calle, admite Superlano, que, sin embargo, rechaza que Guaidó sea «un títere».

Florido, muy cercano a Guaidó, dice que el nuevo líder tiene autonomía, pese a la influencia del aún preso.

«Ahorita el liderazgo más importante de Voluntad Popular es el de Juan Guaidó», le dice Florido a BBC Mundo.

Y más allá de la figura de Guaidó, López está detrás del llamado Plan País sobre el que la oposición quiere articular una eventual transición.

Unidad

Tintori asegura que, pese a la fama de López de ser alguien que sólo piensa en sí mismo y de ser una figura que divide, desde el arresto domiciliario ha ayudado a tejer la unidad de la oposición.

«Es más ponderado. Sigue siendo irreverente, pero aprecia más lo unitario», afirma Superlano, que lo ve «más denso» que hace cinco años, más sereno.

López, descendiente lejano del libertador Simón Bolívar y parte de una familia de clase alta y abolengo, siempre ha sido visto como un futuro presidente del país. Es casi una misión del destino.

«Nada le va a devolver sus cinco años en prisión, ni la misma presidencia de la República», asegura Florido.

Pero, ¿es su sueño, su objetivo futuro cuando sea libre?

«Va a estar donde la gente quiera que él esté», afirma sin decir mucho Tintori.

Superlano cree que si hubiera una transición, una liberación de presos y una elección, tres condiciones aún lejanas, Guaidó comandaría esa eventual transición y podría dejar luego su lugar a López.

«A Guaidó lo acompaña la edad», afirma sobre el líder de la oposición, de apenas 35 años.

Florido, mucho más cercano a Guaidó que al ala «libertaria» del partido de López, no cree, sin embargo, que ahora nadie desafíe el mando del «presidente encargado».

«(López) Tiene condiciones para ser presidente, pero le hacen falta otras, como trabajar un poquito más el tema de la humildad», critica Florido.

El líder preso aprueba satisfecho la nueva estrategia de la oposición que ahora comanda su partido.

Y contempla desde la sombra cómo se forja un líder nuevo del que fue mentor.

Y aunque de momento no hay desavenencias entre ambos, puede haber conflicto con una personalidad fuerte como la de López, que fundó VP tras romper con su anterior partido, en el que había otro líder popular: Henrique Capriles, dos veces candidato presidencial.

«Leopoldo quiere controlar su Frankenstein, pero el Frankenstein se vuelve independiente. Es natural. Y así pueden comenzar los roces», afirma el analista Luis Vicente León.

En su paralelismo, Frankenstein es, evidentemente, el emergente Guaidó

Los progres y los fachos

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Progres y fachos, fachos y progres. No son por cierto categorías de tipo weberiano, provienen más bien del habla pública, de hilos comunicativos formados bajo el calor de la pasión política, allí donde la gente se nosotriza en contra de otros que los cuestionan en sus ideologías, en sus creencias, en sus modos de ser, en sus culturas, en sus identidades. Son palabras destinadas a estigmatizar al otro, a marcar diferencias, a constituir bajo la forma de un simple mote a un enemigo más imaginario que real. Se trata en fin de una relación de negatividad, destinada, como toda negatividad, a construir una afirmación de “un sí mismo”.

Denominaciones radicalmente excluyentes, sin duda. Pues para un facho un progre es todo quien no es facho y para un progre, facho todo quien no es progre. Pero a la vez -paradoja- ni progres ni fachos se consideran a sí mismos como progres o fachos. Nadie dice yo soy progre o yo soy facho con el orgullo con que en el pasado derechistas e izquierdistas proclamaban a los cuatro vientos sus identidades políticas. La razón parece ser la siguiente: progres y fachos son categorías destinadas a ridiculizar al depositario del deseo de agresión gramatical que habita en cada una de nuestras bocas. Fachos y pogres son una creación negativa del otro por el otro.

Las palabras progres y fachos tienen, como casi todas las palabras, dos orígenes. Uno etimológico que es el que menos importa y otro histórico, que sí importa demasiado.

De acuerdo a sus orígenes etimológicos, las palabras progres y fachos son derivados de las palabras progresistas y fascistas. Sin embargo, no todos los llamados progres son progresistas ni todos los llamados fachos, fascistas. Muchos progres adhieren a ideologías del pasado, propias a la era del capitalismo industrial –el marxismo- leninismo, por ejemplo – y en ese sentido no solo no son progresistas sino reaccionarios. A la inversa, muchos fachos no son reaccionarios sino progresistas. La mayoría de ellos se declaran amantes del progreso tecnológico y económico y para ello están dispuestos a sacrificar al medio ambiente (Trump) e incluso a comunidades indígenas (Bolsonaro).

Ahora, desde el punto de vista histórico, las denominaciones progres y fachos pueden ser consideradas sucedáneas de las de izquierda y derecha. Y aquí salta la pregunta: ¿por qué el habla popular se ha visto en la necesidad de inventar significantes alternativos a los de izquierda y derecha? La respuesta es obvia: solo se usan nuevos significantes cuando los vigentes ya no están en condiciones de cubrir el significado de lo que intentamos significar. Prueba semiótica de que los términos izquierda y derecha han ido perdiendo su transparencia. Sobre las razones de esa pérdida hay muchos escritos y no insistiremos aquí sobre el tema. Lo importante es que las palabras progre y facho no designan solamente a objetos políticos sino, además, culturales. No a enemigos de clase o a ideologías contrarias, sino a dos modos de concebir y vivir el mundo. De ahí que ambos términos no pueden ser definidos de un modo objetivo sino a partir del mundo subjetivo de los progres y de los fachos. ¿Qué es un progre para un facho y que es un facho para un progre? Esa es la pregunta.

Progre para un facho tiene un significado polisémico. En su sentido originario sirvió para calificar a los que mantienen posiciones de la antigua izquierda y por lo mismo están dispuestos a rendir pleitesía a dictaduras militares como la cubana, la nicaragüense y la venezolana. Pero después el término ha sido extendido hasta llegar a designar a quienes forman parte o simpatizan con movimientos sociales como los feministas, los ambientalistas y los pacifistas. Para los fachos de hoy los progres forman un arco que va desde Kim Jong Un, pasando por Maduro, hasta llegar nada menos que a Merkel, Macron u Obama, estos últimos, representantes del “pensamiento correcto” (así lo llaman progres y fachos). Un facho, en consecuencia, puede ser perfectamente reconocible por la mega-dimensión e indiferenciación de sus antagonismos.

Lo mismo sucede con los progres. En un comienzo el término facho fue usado por ellos solo para calificar a personas que rinden culto a siniestras dictaduras militares a la Pinochet o a la Videla o a aquellos que ven en cada reforma social una amenaza comunista. El término ha cobrado vigencia después del aparecimiento de los macro y micro nacionalismos europeos en los cuales conviven fachos con fascistas de tomo y lomo. No obstante, el término ha sido extendido aún más por los progres y hoy les sirve para calificar a todo aquel que no vea en los EE UU un imperio asesino, a todos quienes no estamos de acuerdo con los excesos del me too, o a todos quienes nos oponemos a cualquier fundamentalismo ideológico o religioso.

Puede pensarse entonces que los progres y los fachos son los dos extremos de la política. Geométricamente podría ser cierto. Sin embargo, al ser designados el uno por el otro y el otro por el uno, es inevitable que entre ambos tengan lugar entrecruces identitarios hasta el punto de que pueden llegar a confundirse en una simbiosis. ¿Qué es un progre sin un facho o un facho sin un progre? La respuesta ha sido dada por los propios progres y fachos. La encontramos en Europa, en la indisoluble alianza contraída por ambos alrededor de la figura del autócrata Putin: el padre de todas las dictaduras del mundo. Pues para nadie es un misterio que Le Pen del FN, Gauland de AfD, Salvini de LN y Orban de FIDESZ, son aliados de Putin. Pero no menos aliados de Putin son Pablo Iglesias de Podemos, Mélenchon de Francia Insumisa y Tsipras de Syriza.

¿Qué ven los fachos en Putin? Sin lugar a dudas, el hombre fuerte y autoritario, el restaurador de costumbres patrióticas y viriles, el defensor de la familia, de la religión y el garante en contra de la odiada UE. ¿Y qué ven a su vez los progres en Putin? El anti-imperio, el hombre que se las planta a EEUU, el restaurador geográfico de la URSS con otro nombre, y (otra vez) el garante en contra de la odiada UE.

Del mismo modo un castrista y un pinochetista ayer, un bolsonarista y un madurista hoy, comparten similares valores políticos. Están dispuestos a transgredir los derechos humanos, son enemigos del debate público -y, luego, del parlamento- rechazan las vías electorales, asumiéndolas solo cuando pueden ganar, y buscan soluciones inmediatas, sin compromisos ni diálogos con “el enemigo”. Todo en nombre de una supremacía moral que nadie les ha otorgado. Solo así se explica por qué los progres son a veces tan fachos y los fachos son a veces tan progres. En verdad, para referirnos a ellos deberíamos inventar otras palabras: fapros o profas, por ejemplo.

No obstante, siempre y cuando no sean mayoría o por cualquier vía alcancen el poder, progres y fachos pueden jugar bajo determinadas condiciones un rol positivo. Ambos, visto así, representan en sus extremos a los enemigos de la por Karl Popper llamada “sociedad abierta”.Por lo mismo, ambos nos alertan que en momentos políticos como los que atravesamos, a quienes no somos ni progres ni fachos no nos está permitido bajar la guardia ni dormir sin mantener un ojo abierto.

La lucha por la democracia está plagada de peligros y hay veces -pienso inevitablemente en la Venezuela de Maduro- en las que los demócratas deben combatir contra dos frentes a la vez: los progres que ven en el dictador y su camarilla un baluarte en contra del imperialismo y los fachos que buscan cualquiera salida bajo la condición de que no sea política.

¡Progres y fachos del mundo, unidos seréis siempre vencidos!

Escenarios venezolanos

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No es posible hacer una proyección lineal sobre lo que va a pasar en Venezuela como resultado de la crisis política, económica, internacional y social que el país está viviendo, independientemente de los deseos mayoritarios de cambio. 


Hay incertidumbres críticas que pueden tomar valores muy distintos y dependiendo de ellas se abren escenarios alternativos, todos son posibles, aunque con diferentes niveles de probabilidad de ocurrencia. 


Las incertidumbres principales sobre las cuales construimos escenarios son dos: ¿hasta dónde llega el soporte militar a Maduro o, mucho más concreto, hasta dónde creen ellos que proteger a Maduro es protegerse a sí mismos luego del fuerte nivel de involucramiento que han tenido en el ejercicio del poder y ¿hasta dónde puede llegar la administración de Trump en su compromiso por expulsar a Maduro del poder? 


La agudización de la crisis económica es un hecho predeterminado, lo que no queda claro es si eso es suficiente para provocar el cambio de gobierno en Venezuela. También es un predeterminado que la medición de fuerza bruta entre EEUU y Venezuela no da cabida a una duda sobre lo que ocurriría en un enfrentamiento bélico. Ese resultado es más que obvio. Lo que no está claro es cuáles son las consecuencias futuras de una acción de este tipo en términos de estabilidad política, pues sin negociación, los militares, los colectivos y algunos actores que controlan varias regiones del país, pueden generar presiones para una guerra irregular. 


Eso nos deja cuatro escenarios: 1) Status Quopero con un país más primitivo. (No logran sacar a Maduro pero sí provocar el colapso económico, 2) El golpe militar, aunque puede ocurrir en cabeza de un civil, los militares pueden decidir sacar a Maduro del poder, para abrir el juego, pero no entregarlo a la oposición. Lo preservan para protegerse e iniciar una negociación política a futuro. 3) La negociación presionada. En este escenario finalmente la crisis o la presión y riesgo de intervención logra fracturar al chavismo cívico militar y la oposición es capaz de entregar una oferta de amnistía creíble, cara a cara y garantizada por la comunidad internacional o su participación en co-gobierno. Esa negociación saca a Maduro del poder, coloca a Guaidó y camina hacia una transición de no menos de un año hacia una convocatoria electoral. 4) El último escenario es el de la intervención militar. No es la primera opción para EEUU, que intenta provocar el cambio por presión y colapso total, pero dado un periodo de tiempo sin éxito en la estrategia de sanciones, con la reputación de Trump comprometida y acercándose al periodo electoral americano, su gobierno decide avanzar a una intervención militar dura, que puede arrancar con acciones focalizadas para ablandar a su enemigo, pero puede llega tan lejos como sea necesario. No hay duda del resultado esperado de esa acción, la incertidumbre es qué pasa con un sector militar que no habrá negociado y que se sienta amenazado a futuro por esta acción. Puede rendirse e ir a una intervención tipo Panamá, que termina controlada por la oposición sin mayores consecuencias y resolviendo el problema de fondo. Pero queda el escenario peligroso de la anarquía, en que estos sectores chavistas, con armas, plata, control regional y poder, se lanzan a una guerra no convencional y construyen una situación anárquica que desestabiliza al país e impide el rescate futuro de sus equilibrios ni permite la salida inmediata del interventor. Aquí estamos frente al escenario de Libia o de Irak. Algo que cambia un problema por otro. No podemos proyectar en qué escenario estaremos. Solo describirlos para medir oportunidades y riesgos que tenemos frente. 

Grupo de Lima se reunirá el 25 de febrero en Bogotá por Venezuela

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El Grupo de Lima, que integran países latinoamericanos y Canadá, se reunirá el 25 de febrero en Bogotá para destacar su apoyo al opositor Juan Guiadó, reconocido por medio centenar de naciones como presidente interino de Venezuela, informó este jueves la presidencia colombiana.

La capital de Colombia será la anfitriona del encuentro, confirmó a AFP una fuente de la presidencia.

El presidente colombiano, Iván Duque, había dicho la víspera en Washington, durante su encuentro con el mandatario estadounidense Donald Trump, con quien repasó la situación en Venezuela, que la cita se llevaría a cabo “la próxima semana” en Bogotá, aunque no ahondó en detalles.

Duque aseguró entonces que el objetivo de reunirse es que “todos los países del hemisferio” le brinden a Guaidó un “apoyo más fuerte” para “liderar la transición en Venezuela”.

La cita tendrá lugar dos días después de que venza el plazo fijado por Guaidó para que ingrese a Venezuela la ayuda humanitaria de Estados Unidos que está agolpada en la ciudad colombiana de Cúcuta.

El país petrolero está sacudido desde hace tres semanas por el pulso por el poder entre Guaidó y el mandatario chavista Nicolás Maduro, que se opone al ingreso de los insumos por considerarlos el inicio de una intervención.

Durante el encuentro con el dignatario colombiano, Trump reiteró que no descarta una intervención militar en Venezuela ante el silencio de Duque, quien ha rechazado esa opción y aboga por fortalecer la presión diplomática.

Estados Unidos y Colombia impulsan la salida de Maduro, cuyo mandato consideran “ilegítimo” y a quien responsabilizan de la debacle económica que vive el país, con desabastecimiento e hiperinflación.

En este contexto, unos 2,3 millones de venezolanos huyeron del país desde 2015, según la ONU. Colombia ha recibido a 1,1 millones de migrantes.

Guaidó, jefe del Parlamento elegido en 2015, se autoproclamó presidente interino el 23 de enero comprometiéndose a organizar nuevas elecciones, tras considerar que Maduro fue reelecto en comicios fraudulentos.

El Grupo de Lima, creado en 2017 para promover una salida a la crisis venezolana, se reunió por última vez el 4 de febrero en Ottawa.

Entonces, once de los 14 integrantes del bloque pidieron un cambio pacífico de gobierno en Venezuela y llamaron a los militares a reconocer a Guaidó y permitir “el ingreso y el tránsito” de ayuda humanitaria.

Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú asistieron a la cita.

El único de los miembros fundadores del grupo que no participó fue México, uno de los integrantes más activos del bloque hasta la llegada al poder del izquierdista Andrés Manuel López Obrador el 1 de diciembre.

Los otros dos miembros del Grupo de Lima que no reconocieron a Guaidó ni estuvieron en Ottawa son Guyana y Santa Lucía.

Iván Duque: Hay un movimiento global para ayudar a Venezuela

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El presidente de Colombia indicó que hay un «gran movimiento global por la liberación de Venezuela» y para llevar ayuda a ese país, luego de que Cuba denunció que EEUU moviliza a soldados a Puerto Rico, República Dominicana, entre otras islas del Caribe, con el fin de preparar una intervención militar en la nación sudamericana.

«Lo que hay es un gran movimiento global por la liberación de Venezuela, lo que hay es el gran deseo de llevar ayuda humanitaria para tantas personas que están padeciendo todos esos horrores de la dictadura», dijo Duque durante un desayuno de trabajo con cerca de 200 empresarios estadounidenses, según declaraciones difundidas por la Presidencia de Colombia.

Duque cumple su tercer día de visita oficial a EEUU, donde en la víspera se reunió con el mandatario de ese país, Donald Trump, para hablar de manera primordial de la situación en Venezuela; ambos gobernantes desconocen el segundo mandato de Nicolás Maduro y respaldan al líder de la Asamblea Nacional (parlamento unicameral), Juan Guaidó, quien se autoproclamó presidente «encargado».Las declaraciones de Duque se dieron luego de que la Cancillería de Cuba emitió un comunicado según el cual «entre el 6 y el 10 de febrero de 2019 se han realizado vuelos de aviones de transporte militar (de EEUU) hacia el Aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro, en República Dominicana, y hacia otras islas del Caribe estratégicamente ubicadas».

Cuba señala que en esos lugares hay instalaciones militares estadounidenses desde las cuales operan unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la Infantería de Marina de EEUU, las cuales se estarían preparando para una intervención militar.

«Los Estados Unidos preparan una aventura militar disfrazada de ‘intervención humanitaria’ en la República Bolivariana de Venezuela», indicó la Cancillería cubana en su comunicado, que difundió a través de su página web.Asimismo, hizo un llamado a la comunidad internacional para evitar que una posible intervención militar se lleve a cabo con el pretexto de entregar ayuda humanitaria, todo lo cual, dijo, es avalado por Guaidó, a quien calificó de ser un «usurpador» del poder.

El Gobierno estadounidense ha sostenido que respecto a Venezuela «todas las opciones están sobre la mesa», y el miércoles, en una rueda de prensa conjunta entre Duque y Trump, al ser consultado acerca de si estaba dispuesto a enviar tropas a Colombia, el mandatario norteamericano respondió: «Ya veremos».

Colombia, por su parte, sostiene que no es partidario de una intervención militar en Venezuela, pero junto con EEUU lidera una campaña internacional para cercar diplomáticamente a Maduro y obligarlo a dejar el poder.Asimismo, prevé realizar la entrega de ayuda humanitaria a Venezuela el próximo 23 de febrero a través del puente internacional Tienditas, que conecta a la ciudad colombiana de Cúcuta (Norte de Santander, nordeste) con la venezolana Ureña.

Sin embargo, Maduro mantiene bloqueado el paso por ese puente, que nunca fue inaugurado, y señala que impedirá el ingreso de la ayuda, ya que en su país no hay crisis y porque, al permitirlo, le daría paso a una intervención.

Transición en Venezuela tiene que incluir chavismo y militares, afirmó Stalin González

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Un gobierno de transición en Venezuela tendría que incluir a chavistas y militares para lograr estabilidad política y garantizar unas elecciones presidenciales libres en el país petrolero, según un dirigente opositor de alto rango.

La posibilidad de abrir espacio a quienes abandonen el gobierno de Nicolás Maduro empezó a discutirse en el parlamento, que impulsa un proceso de transición tras haber declarado al mandatario ilegítimo por considerar que no se respetaron las garantías democráticas en las elecciones, en las que los principales dirigentes opositores no pudieron presentarse.

El Congreso respaldó la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino. Estados Unidos, la Unión Europea y muchos países de Latinoamérica reconocieron al líder opositor.

El vicepresidente del Congreso opositor de Venezuela, Stalin González, dijo a Reuters el jueves que la apertura a integrar al chavismo es tan necesaria como la presión popular y el apoyo internacional para que Maduro ceda el poder y haya una transición ordenada.

“Sí pensamos que el chavismo y los militares deben ser parte de ese gobierno de transición”, apuntó el diputado opositor, refiriéndose a los seguidores del fallecido presidente Hugo Chávez. “Hay que darle espacio al chavismo, que no es Maduro, porque tiene que haber estabilidad política”, agregó el parlamentario en una entrevista con Reuters.

Venezuela sufre una profunda crisis económica, con escasez de productos básicos y la falla de los servicios públicos, que ha empujado, según Naciones Unidas, a unos tres millones de venezolanos a emigrar.

La oposición ha ofrecido garantías y amnistía a los militares y funcionarios que desconozcan a Maduro, buscando superar la peor crisis política que sufre el país en décadas.

Aunque no precisó con qué sectores oficialistas planean tener acercamientos, González cree que hay que convencer a chavistas y militares de que “Maduro es un obstáculo para el futuro y desarrollo del país y también para que el chavismo como fuerza política permanezca en el tiempo”.

En una transición, Guaidó tendrá 13 meses para celebrar elecciones libres, aunque González dijo que buscarían que se convoquen antes de ese plazo.

González aseguró que “todas las decisiones” las están tomando en consenso la directiva del Congreso y los jefes de los cuatro grandes partidos y otros aliados. Y que llegada la hora, la coalición acordó a lo interno hacer primarias a fin de elegir un candidato único para presentarse a las elecciones.

FISCALÍA INVESTIGA

Desde el gobierno, el fiscal general, Tarek Saab, anunció investigaciones a 15 funcionarios nombrados por la oposición para las juntas de la petrolera estatal PDVSA y sus filiales en Estados Unidos, así como a embajadores designados por Guaidó, por ser parte de una usurpación de potestades.

Horas después, el Tribunal Supremo de Justicia -proclive al gobierno- dijo que prohibió la salida del país, congeló las cuentas de esos ejecutivos y que pedirá a la sala de casación penal que inicie los trámites para trasladarlos a Venezuela.

En la víspera, el Congreso nombró nuevas administraciones para PDVSA y sus subsidiarias para ganar acceso a los activos petroleros en medio de la pugna política.

Maduro ha rechazado las acciones de la oposición y denuncia que forman parte de una estrategia de Estados Unidos para derrocarlo y tomar control de la riqueza petrolera venezolana.

El presidente chavista mantiene el respaldo de potencias como China y Rusia, aunque el jueves el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, recordó que Caracas debe cumplir con las obligaciones de deuda con Moscú.

También Cuba denunció el jueves lo que denominó una escalada de las presiones de Estados Unidos para preparar una acción militar contra Venezuela y manifestó su “invariable” solidaridad con Maduro.

“Es una mentira nueva”, dijo a periodistas en Washington el enviado especial del gobierno de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams.

“MILES DE VENTANAS”

En una sesión especial de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington, el enviado de la oposición venezolana acusó al gobierno de Maduro de bloquear la ayuda humanitaria al país e instó a la comunidad internacional a que ayude a abrir “miles de ventanas” para permitir la asistencia.

En el centro del debate está “la razón de nuestra lucha que no es otra que parar el dolor y el sufrimiento del pueblo”, dijo Carlos Vecchio, representante de Guaidó en Washington.

Vecchio aseguró que han logrado recaudar más de 100 millones de dólares de distintos países para ayuda humanitaria, algunos en desembolsos ya anunciados y otros más recientes.

“La ayuda humanitaria que más precisa Venezuela es un cambio de régimen. Es la salida de la dictadura usurpadora”, dijo en la conferencia el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

En Curazao, el primer ministro Eugene Rhuggenaath informó que el centro de acopio que manejan en la isla tiene comida y medicinas provenientes de Holanda y Estados Unidos.

Maduro dice que la ayuda es un show orquestado por Estados Unidos y niega que haya una crisis, pese a la aguda escasez de alimentos y medicinas en medio de una hiperinflación.

Un convoy de ayuda de Estados Unidos y Colombia llegó la semana pasada a la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta y Guaidó prometió esta semana que “sí o si” la ayuda entrará a Venezuela el 23 de febrero.

“En Venezuela sólo hay un gobierno, el del presidente Maduro, por lo que nadie puede dar fechas límite, especialmente este hombre (…). Diga lo que diga, es absolutamente absurdo”, dijo a la prensa en Naciones Unidas el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, en respuesta a Guaidó.

El funcionario -flanqueado por 14 representantes ante Naciones Unidas, entre ellos Corea del Norte, Siria, Irán, Rusia y China- anunció que buscaría la acción de la ONU para defender el respeto a la soberanía y abstenerse de la amenaza del uso de fuerza, aunque no dio detalles de las medidas a tomar.

Estados Unidos ha dicho que canalizaría la ayuda a través de Colombia y posiblemente de Brasil.

El enviado Abrams reiteró que cualquier solución a la crisis del país sudamericano pasa por la “salida definitiva” de Maduro.

“Maduro llama al diálogo cuando tiene el agua al cuello”, afirmó Baltazar Porras

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El cardenal venezolano considera que la situación en el país ya es irreversible y que la continuidad del régimen chavista solo traerá más represión y pobreza

El cardenal venezolano Baltazar Porras (Caracas, 74 años) es una de las máximas autoridades de la Iglesia católica en América Latina. Expresidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, el pasado julio fue designado por el papa Francisco como administrador apostólico de la archidiócesis de Caracas. Porras, crítico con el chavismo desde sus inicios, recibe a EL PAÍS en la parroquia Corazón de María del municipio de Chacao horas después de conocerse la carta que Jorge Bergoglio envió a Nicolás Maduro para reprocharle su actitud ante el diálogo. Recuerda el día que, tras el intento de golpe de Estado de 2002, le llamó Hugo Chávez para pedirle su resguardo y cree que una negociación con la oposición solo sería viable tras la salida de la actual cúpula del poder.

Pregunta. ¿Qué está pasando en Venezuela? ¿Cuál es su lectura del giro que se dio con la proclamación de Juan Guaidó?

Respuesta. La nueva toma de posesión [de Maduro] significa un quiebre, la ilegitimidad de todo el proceso que se ha dado en estos últimos años, que ha sido señalada tanto por fuerzas políticas como por instituciones internacionales. Una ilegitimidad jurídica que tiene que ver con lo constitucional, pero para nosotros como Iglesia la ilegitimidad moral reprobable es el ejercicio del poder, que está hecho para el bienestar y el progreso y ha sucedido todo lo contrario. El Gobierno ha creado un poder paralelo, que maneja todo, lo cual indica que el interés no es la gente, sino sencillamente el poder. Solo se favorece para muchas cosas a quien tiene el carné de la patria, a quien se identifica con el poder.

Esto generó una inquietud y con la elección de la nueva directiva de la Asamblea Nacional surgieron casi de la nada estas manifestaciones multitudinarias con unas características muy particulares. Han sido sobre todo los sectores populares de todo el país los que han manifestado su descontento, que tiene que ver con el hambre, con la necesidad de las cosas más elementales. Y eso ha generado una represión sobre todo de los sectores populares. Casi un outsider ha despertado en la población un signo de esperanza.

P. El foco ahora está en la ayuda humanitaria.

R. Esta situación en torno a la ayuda humanitaria pone en evidencia una carencia, que ha sido negada sistemáticamente por el régimen; es decir, que aquí no falta nada. Las carencias en el interior del país son crónicas desde hace años, no se deben a las sanciones. Se ha despertado la necesidad de que aquí no hace falta un cambio cosmético, sino un cambio estructural. Y va unido a algo bien importante, que el quiebre de la confianza y de la credibilidad de los organismos del Estado es muy grande. Todas estas marchas ponen en evidencia otro aspecto, yo creo positivo, que la inmensa mayoría del pueblo venezolano quiere una salida pacífica, lo menos traumática posible, porque qué ganamos con muertos.

P. El Gobierno teme una intervención y recurre a una retórica militar, bélica.

R. En todo se utiliza un vocabulario de guerra, vocabulario militar, aquí estamos en una guerra económica, hay una invasión que está por llegar y tenemos que armarnos para defendernos. Las heridas de la guerra siempre son mucho más difíciles de sanar. Hay que forzar cualquier tipo de salida pacífica, de negociación. El problema es que en las experiencias que ha habido en estos últimos años, la palabra diálogo en Venezuela está proscrita, y es casi un insulto hablar de diálogo porque los mecanismos que se han usado en el pasado sencillamente han servido para dilatar.

P. ¿Qué opinión le merece la carta del Papa?

R. Si es cierto lo que ha salido, es una evidencia, es una verdad a gritos. No es ningún secreto que ha habido una serie de ofrecimientos y el más evidente fue el que se hizo cuando de buena voluntad el Papa apoyó los diálogos de 2015 y 2016 que fueron una burla, que fue lo que dio pie a la carta del cardenal Parolin del 1 de diciembre de 2016 que no ha tenido ninguna respuesta. Si se hubiera dado en aquel momento hubiera podido ser hasta con el Gobierno del régimen actual, mientras que en este momento es tal el quiebre de la confianza y de la credibilidad que cualquier intento que se quiera hacer con el mismo staff que hay es prácticamente imposible porque todos los organismos del Estado están secuestrados por el Ejecutivo.

P. ¿Qué cree que pasará con las Fuerzas Armadas?

R. Se van dando una serie de pasos. Nadie puede actuar en contra de su conciencia y menos si la orden que se le da es para que mate a otro. En 2002, fue el presidente quien pidió nuestra intermediación para resguardar su vida. Y el mismo presidente cuando me llamó me dijo: ‘Perdone todas las barbaridades que he dicho de usted, ¿pero está dispuesto a resguardarme la vida?’. Pues sí. Aquí no es la bolsa o la vida, sino que tiene que ser otra ecuación.

P. ¿Cree que debería haber diálogo con el chavismo?

R. Indudablemente que sí. No se trata de quitarte tú para ponerme yo. Cuando nos preguntan ¿ustedes de la Iglesia están con Maduro o con Guaidó? No, no estamos con ninguno de los dos. Estamos con la gente. Y en estas marchas no está gente que se identifica solo con un sector. Hay que abrir espacios para un trabajo en común, con un espíritu de reconciliación. Por eso el favorecer esta transición no es una hoja firmada en blanco, primero estamos para que se cumpla la Constitución. La pérdida casi total de institucionalidad en el país hace que la institución que se ha mantenido más cohesionada probablemente sea la Iglesia católica.

P. ¿Qué falló en los últimos intentos de acercamiento?

R. En cualquier proceso de diálogo hay que poner algo sobre la mesa, los problemas reales. Y esto nunca se vio. En todos los intentos que ha habido, este régimen siempre llama al diálogo cuando siente que el agua le está llegando al cuello, y cuando le baja un poquito ya se le olvida. En la intermediación del Vaticano fue manipulado el proceso y no se llegó a nada. En el último encuentro oficial del papa Francisco con Maduro, hizo ofrecimientos que no cumplió. Este régimen siempre busca conversar con sus aliados de afuera, esos amigos neutrales como en Uruguay. Y con los que estamos aquí dentro, quemándonos las pestañas, no se conversa en absoluto. Se quiere negar todo, lo cual ha sido uno de los defectos de este régimen desde el comienzo, no darle paso al otro. Esto lo que genera más bien es un abismo en la población.

P. ¿Cuál es el escenario más probable a corto plazo?

R. Estamos ya en una situación que es irreversible. Irreversible no quiere decir que gane una u otra parte. Si este régimen se consolida ciertamente será para mayor represión y para mayor pobreza. Está esa ventanita abierta de una realidad que pueda ser distinta. Al ser irreversible en la medida de que quede más en evidencia quién está a favor de la dignidad humana y de poder vivir en paz, y que haya la suficiente sensatez para poder, digamos, negociar. Aquí no se trata de eliminar a todo el mundo, pero el régimen se mantiene porque tiene el apoyo militar. Y estas personas también tienen familias, padecen los mismos males que otros.